Prácticas de relajación

El diario vivir, lo cotidiano, la rutina abrumadora, no nos permite ver más allá de nuestras narices y todo lo que nos pasa es como si fuera una catástrofe terrible que solo me sucede a mi… Algún día te has preguntado: ¿Que le pasa a tu vecino? ¿Que le pasa a tu compañero de trabajo? ¿A tus amigos? Si haces una pequeña encuesta y después de un breve análisis, te darás cuenta que esa realidad es más común de lo que crees.

Bueno ahora si realmente queremos ganar en una mirada más amplia y en felicidad lo primero que tenemos que hacer es aprender a relajarnos, los invito a que incorporen esta práctica de relax a la vida cotidiana y verán los cambios en el día a día y la vida se presentara en colores diferentes, muy diferentes a los de hoy.

TRABAJO

Las prácticas de relajación llevan a la disminución de las tensiones musculares externas, internas y mentales. Como consecuencia de esto, permiten el alivio de la fatiga y el aumento de la concentración y facilitar el rendimiento en las actividades cotidianas.

Recomendaciones

1. Disponer en lo posible media hora cada fin de semana y en ese lapso practicar varias veces la lección. Ese es, en realidad el mejor de los sistemas.
2. Una vez que se haya aprendido y dominado la lección, recordarla por unos 5 minutos cada noche, a medida que se entre en el sueño. Si fuera el caso de padecer insomio, esa sería una razón más para hacerlo.
3. Aplicar lo aprendido a las situaciones diarias que crean angustia, temor, cólera, ansiedad, o malestar en general, es decir (tensión).
4. Cuando se domine una lección pasar a la siguiente.

 

Relax externo 

Antes de comenzar con esta práctica, que es la base de todas las otras, es necesario conocer los puntos de mayor tensión del cuerpo.

¿Qué puntos tienes ahora en tensión?

Observa tu cuerpo y descubre esos puntos tensos. ¿Tal vez el cuello? ¿Tal vez los hombros? ¿Algunos músculos del pecho o del vientre?

Observa ahora tu pecho, tu vientre, observa tu nuca, observa también tus hombros y allí donde encuentres tensión muscular, no intentes aflojarla, sino, auméntala. Es decir tensa aún más los músculos que están tensos.

Pon más fuerza en el cuello, más fuerza en los hombros, más en los músculos del pecho, del vientre. Allí donde se encuentre la tensión, comienza por aumentarla fuertemente; pasados unos pocos segundos, afloja súbitamente la tensión que excedió. Prueba una, dos, tres veces. Tensa fuertemente los puntos de tensión y al cabo de un breve tiempo aflójalos repentinamente.

Ahora continúa por sentir simétricamente las partes del cuerpo. Comienza a sentir tu cabeza, el cuero cabelludo, los músculos faciales, la mandíbula. Luego vas sintiendo los dos ojos al mismo tiempo, las dos partes de tu nariz. Luego atiende a la comisura de los labios, a tus dos mejillas, y baja mentalmente por ambos lados del cuello y al mismo tiempo. Te vas fijando en tus dos hombros; después poco a poco, vas descendiendo por tus brazos, los antebrazos y las manos. Hasta que todas estas partes vayan quedando flojas y relajadas.

Vuelve a tu cabeza y repite el mismo ejercicio. Ahora baja por delante de tu cuerpo por tus dos músculos pectorales. Luego hacía el abdomen, bajando simétricamente por delante como siguiendo dos lineas imaginarias. Llegas al bajo vientre y ahí donde termina el tronco de tu cuerpo, ahí deja todo completamente bien relajado.

Ahora retrocede de nuevo. Sube a la cabeza mentalmente, pero esta vez comienzas a bajar por detrás, por la nuca. Bajando por dos líneas simétricas. Al mismo tiempo desciende por dos lineas por tu espalda, por tu omoplato hacía abajo, cubriendo toda tu espalda llegando a las partes últimas del cuerpo. Sigue por tus dos piernas a lo largo de ellas; llegando hasta la punta de los pies.

 

Relax físico interno

Recuerda la primera lección y realiza todos los desplazamientos que allí se indicaron. Repitiendo tantas veces como sea necesario.

Nuevamente tomas la cabeza como referencia. Ahora siente tus ojos, siente fuertemente los globos oculares; los músculos que rodean ambos ojos. Ahora estás sintiendo tus dos ojos por dentro al mismo tiempo. Vas experimentando la sensación interna y simétrica de ambos ojos, yendo hacia el interior de ellos, relajándolos, relajándolos.. totalmente.

Ahora caes hacia dentro de tu cabeza.. te dejas deslizar al interior y vas relajando completamente la boca por dentro, la lengua. Sigues como cayendo por un tubo hacia los pulmones por dentro y los vas relajando. Luego sigues bajando internamente por tu abdomen, relajando todas sus tensiones; sigue bajando internamente. Aflojando por dentro. Por tu bajo vientre en profundidad, hasta la terminación de su tronco, dejando todo en perfecto relax.

Practica varias veces este ejercicio, comprobando al finalizarlo que no haya quedado algún músculo externo en tensión.

 

Relax mental

Practica nuevamente la lección número dos. Repite, tratando de dar más velocidad a los desplazamientos internos.
Siente nuevamente tu cabeza. Ahí está el cuero cabelludo, más abajo el cráneo. Comienza por sentir tu cerebro por dentro. Siente tu cerebro como si estuviera tenso. Ve aflojando esa tensión hacía adentro de tu cerebro y hacia abajo, como si fuera descendiendo la relajación.

Concéntrate. Ve bajando la tensión, como si la parte superior de tu cerebro se fuera haciendo cada vez más suave, agradable. Siempre bajando, bajando hacia el centro de tu cerebro, más abajo del centro, mucho más abajo; cada vez más algodonoso, más suave, más tibio.

Repite este ejercicio varias veces hasta comprender que progresivamente lo irás dominando.

Fuente: Enrique Amigo
Libro Autoliberación, Luis Ammann

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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