Meditar. Subir la vibración

Meditar y subir la vibración es básico para poder tener buenas relaciones, superar obstáculos, seguir tus principios y sobre todo sentirse en paz en una vida plena.

Sin dudarlo para ello me quedo con ese método que incluye las tres b: bueno, bonito y barato: Meditar.

La meditación y el silencio nos acerca en un principio a nosotros mismos, y a analizar y gestionar de manera positiva nuestra vida. No es necesario pagarse cursos caros, tener un decorado budista, ni estar necesariamente en la posición flor de loto. Simplemente siente como conectas  con tu paz interior, sin tomar ejemplo de nadie.

Pero como para gustos colores lo mejor es probar, a ver de que manera nos sentimos cómodos y va más con nosotros. Se puede meditar en cualquier lugar tranquilo que te encuentres a gusto. Sentada, de pie, tumbada, recostada paseando.

Precisamente ésta ultima es en la que me encuentro más cómoda personalmente, pasear muy tranquilamente por la Naturaleza, escuchando sus sonidos o contemplando el mar. Busco una posición tranquila y me pierdo en su horizonte escuchando el susurro de las olas contra las rocas, llegando a la orilla, a las aves otear el mismo lugar que admiro en ese momento. A veces cierro los ojos a veces no, ya que nunca planifico solo me dejo llevar controlando la respiración. Si estoy en la Naturaleza, disfruto de lo que a los ojos me regala y me concentro en ella. Cuando me apetece cierro los ojos y me dejo acariciar por el sol o la brisa, viajando mentalmente a mi sitio preferido. Un lugar entre montes en el norte del país donde sus lugares me vieron crecer, reír y soñar.

También se puede practicar la meditación activa que consiste en parar tu mente mientras haces las tareas de tu casa, nadando, otros creando con las manos, bailando. Con lo que nos sentimos bien y concentrándose en lo que se está haciendo, en esos momentos se puede comenzar a parar de controlar tus pensamientos a la vez que la respiración, y a comenzar a conectar con verdadera paz, aunque estés en movimiento.

Para meditar hay que usar a tope la imaginación, así podrás ir mentalmente donde más lo desees en ese momento. Al sentir estar ahí en ese sitio que tanto nos gusta o recordando esa melodía que nos hace vibrar, el bienestar comienza a hacer efecto dentro de todo tu ser. Otra opción ayudarse con meditaciones guiadas.

Utilizar algún mudra (gesto corporal) con las manos ayuda a potenciar y concentrar la energía.

En la cultura oriental la representación de los dedos con relación a la Naturaleza es la siguiente:

– El dedo pulgar representa el fuego.

– El dedo índice representa el aire.

– El dedo medio representa el éter.

– El dedo anular representa la tierra.

– El dedo meñique representa el agua.

En otro momento me explayaré mas detenidamente sobre los mudras. Ahora siguiendo con el ejercicio de meditar recalcar que lo único que se necesita es: Estar en un sitio tranquilo controlar la respiración llevando el aire hasta el abdomen y disfrutar parando todos los pensamientos. Todo es práctica.

El poner música suave, mantras, música en 432 hz o cualquier música suave que apetezca, ayuda en el proceso de relajarse sin duda. Se va probando e ir añadiendo poco a poco lo que vibre y haga sentir bien. Quitando lo que nos de la sensación contraria.

En principio con que se comience con diez minutos al día ir subiendo los tiempos poco a poco es lo recomendable, será suficiente para empezar a notar sus beneficios.

Cuando se alcanza a estar media hora meditando, estás asegurando salir del estrés por ejemplo por completo. Es decir estás sanando. 

No está de más antes de comenzar cada sesión, pedir protección a nuestros Guías y a los cuatro elementos de la Naturaleza: fuego, aire, tierra y agua. Se puede simbolizar en casa poniendo un pequeño altar que no es otra cosa que un rincón donde colocar la representación de esos elementos con una vela, un incienso, un mineral y un simple vaso de agua. Si se sale a la playa, al campo o otra parte en la Naturaleza, lo tenemos todo ahí ya a nuestro servicio.

Cuando has adquirido el habito de meditar se comienza a sentir sus beneficios en nuestra salud física, mental y emocional. Además es también una forma de conexión directa con todos los Seres de Luz, que están ahí esperando para ayudarnos en nuestro camino.

Al parar el cotorreo de nuestra mente y subir nuestra vibración, la conexión se produce mediante el canal de Luz. Como podréis comprobar con la práctica de meditar hay beneficios para nosotros sin tener que gastar dinero o hacer grandes cosas para poder encontrarnos mejor.

Pero sin llegar a esa conexión solo como sanación, este hábito tiene sus beneficios demostrados.

Sencillo y efectivo en mi humilde opinión debería estar implantada esta práctica y sencilla herramienta, en todas las escuelas, para que los niños desde pequeños aprendan a gestionar mejor su emociones y por lo tanto su vida.

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