Descubrir que te mereces

Para descubrir que merecemos primero, tenemos que amarnos mucho a nosotros mismos.

Seguro que lo que queremos y aceptamos de buen grado, es lo que nos merecemos obtener.

Pensemos un poco. ¿Cómo nos hacen sentir las personas de las que nos rodeamos, nuestro trabajo, las acciones que hacemos o las cosas materiales que creemos que nos hacen falta?

El tiempo es oro! No lo desperdiciemos en algo ni en alguien que no fluye, que nos mantiene estancados en emociones o resultados. Cuando una puerta se cierra otra se abre. Hay que estar atentos y a ser posible muy sonrientes  dejando de lamentarnos.

Solo es experiencia y aprendizaje. Los cambios bruscos dan miedo cierto, pero ¿Por qué no pensar que son para mejor? No pasa nada si se intenta algo y se falla, si aparecen dificultades. Pero mucho menos ocurrirá sino se hace nada, si nos estancamos no avanzamos. Ante todo hay que experimentar, que es lo que proporciona nuestro crecimiento. Vivir en una palabra.

Nos aferramos a las cosas o a personas como si fuera lo único que existe en este descomunal Universo. Sin darnos cuenta que todo cambia incluyéndonos a nosotros.

El apego tiene un tanto por ciento muy alto de culpa, ya que es una prueba de las más difíciles de superar durante nuestro periplo de vida, y uno de los máximos culpables de nuestro sufrimiento. Al cerrarnos puertas aferrados al pasado, no apreciamos el resto de oportunidades que nos brinda la vida todos los días. Pudiendo ser inclusive mejores experiencias que las conocidas o por lo menos nuevas, diferentes. ¿O es que ya sabemos lo que va a pasar?

El que dirán es otro peso que nos ponemos encima de nosotros, como si los demás estuvieran en nuestros zapatos o nos fueran a solucionar algo. Cada uno es responsable de si mismo.  Así no podemos valorar y apreciar que tenemos personas alrededor, las cuales nos aman incondicionalmente y nos aceptan como somos. Eso es lo que en realidad importa y tiene un primordial valor. En los que debemos enfocarnos y agradecer su existencia junto a nosotros.

Este tipo de personas no van a juzgarnos ni reírse de nuestro fracasos. En tal caso nos acompañaran con cariño en nuestro proceso, o nos harán una crítica constructiva que debemos escuchar con humildad.

El resto de juicios que nos puedan hacer son simplemente, la manera que tienen de ver las cosas en su paradigma (personas que nos critican, nos hacen feos, nos dicen como tenemos que hacer las cosas, etc). Perfectamente podemos convivir con ellos cuando se tercie, si tenemos muy claro quienes somos y cuales son nuestros objetivos. Pero sobre todo si tenemos tranquila la conciencia. Tenemos que llegar a comprender que es su manera de ser, de ver y hacer las cosas. Su realidad. Hay personas que por más que les expliques, nunca te entienden, ni apoyan, que no perdonan porque tampoco lo han hecho con ellos mismos. No saben como hacerlo. Sintonicemos entonces con esas otras personas que nos entienden con una mirada. Nos animan y recogen en sus brazos si fracasamos. Los que llegan también a celebrar nuestros triunfos derrochando alegría. Donde nos sintamos amados y respetados.

Nos merecemos lo mejor, de eso estoy segura. Averigüemos que es lo más propicio para estar bien, en cualquier ámbito de nuestra vida. Más que nada que nadie más lo puede hacer. Solo nosotros podemos descubrir lo que precisamos para sentirnos dichosos. Y ya luego, ir a por ello. Sin necesidad de pisar a nadie, ni que permitamos que nos lo hagan tampoco.

Dándonos cuenta por nuestro propio beneficio, donde nos sentimos realizados como personas en cualquier ámbito y amados incondicionalmente por las personas del entorno.

6 pensamientos en “Descubrir que te mereces”

    1. Pues me alegro muchísimo Hugo. Aunque para gusto los colores 🙂 por mensajes como el tuyo merece la pena seguir. Gracias muchas a todos!

Deja un comentario