SOLTAR LOS APEGOS ES VIVIR EN LIBERTAD

Al soltar los apegos empezamos a ser libres y sobre todo a estar en paz. Desaparece el sufrimiento.

Cuando nos damos cuenta de que los patrones mentales ya no sirven, nos sentimos en apuros. Estamos desconcertados ¿Qué haremos ahora?

Hemos vivido tanto tiempo en esos programas (que parecía que funcionaban sin problema), que lo normal es sentirnos desorientados al no anhelar depender de ellos. Pero como todo lo que comienza tiene un fin, lo mismo pasa con los paradigmas del pasado que ahora no nos sirven.

Muchos son los que ya los que se han percibido de ello.

Cuando somos conscientes de esto no es fácil, porque de repente sentimos que ya no encajamos. Que no nos satisface lo que hacíamos antes. Recorrer este camino de dejar que se vaya lo anticuado, sin saber muy bien que es lo que llega es muy confuso al principio.

Indudablemente son instantes de turbación. Ya que es muy posible que nos vuelvan a traer emociones, que teníamos escondidas y algunas muy dolorosas. En este transito hacía lo desconocido aunque nos sintamos perdidos, es muy favorable el ser consciente de que vaciar lo acumulado que ya no nos sirve, es tomar conciencia de que esos  tradicionales modelos han perturbado nuestra paz, y que ya es hora de dejarlas ir para encaminarnos hacía la paz y la tranquilidad.

Es el momento de liberar y soltar. Dejar ir todo y a todos los que tengan que partir por otro sendero, y comenzar un nuevo camino atentos porque estamos en el desfiladero de nuestras emociones. Y eso duele.

Simplemente darse cuenta de lo que ocurre es un paso muy importante y definitivo para no volver atrás; y para darnos cuenta de que que esos momentos son claves, para poder distinguir las pautas para aligerar el proceso y abrir los ojos que todavía tenemos medio dormidos.

No voy a negar que estos momentos son de oscuridad, pero seguir adelante proporciona medios y calma al desasosiego que produce el apego. Tampoco quiero transmitir, que hay que cortar relaciones con este y aquel que nos molesta o disgusta. Es soltar y fluir uno mismo desde dentro y cuando conseguimos, que esa situación ya no nos afecte es cuando todo cambia, Esa persona, circunstancia, sola se aparta o cambia, o sencillamente la vida lo envía hacía otro lado lejos de nosotros.

Para cortar los hilos que un día tejimos con otras personas o cosas materiales, es primordial no ser dependiente de nada viviendo en el presente, observando lo que ocurre y aceptándolo.

Para poder conseguir lo que aspiramos en el mundo físico, debemos renunciar el apego que tenemos a ello. Esto quiere decir que debemos abandonar al pensamiento-deseo de tenerlo, renunciar a las ganas de poseerlo. Este poder es enorme porque aunque resulte difícil creerlo, cuando conseguimos renunciar a ese interés, es cuando conseguimos lo que precisamos para ser felices. Así es el Universo. No nos da nada que no nos haga falta. 

Esto ocurre porque el desapego es el soporte hacia la confianza de nuestro Yo Interior-Superior, él que es realmente lo que somos. El apego es miedo e inseguridad hacía nosotros mismos. No es esta una lección fácil de aprender en absoluto, aunque solo consista en desvincularnos de un desenlace determinado. De no aferrarnos a una perspectiva  limitada, ni reclamar que todo se ajuste a nuestras pretensiones, intereses y deseos.

La única manera de ser libre es desapegarse, disfrutar de lo que tenemos sin ataduras ni querer poseer. Tampoco es que nos tengamos que volvernos fríos ni desinteresados, sino simplemente no tener miedo a las pérdidas que por otro lado, son inevitables.

El desapego es no depender de nada ni de nadie, conseguir ser independientes aunque las cosas no salgan como pensábamos. Ya sea con una persona que tenemos un vínculo o cualquier cosa material. El apego es padecer sufrimiento y esclavitud y como consecuencia vivir con miedo. Aunque no seas consciente y te veas muy valiente para otras situaciones.

Junto con el ego son dos de las pruebas mas duras y afanosas, que venimos a superar en la vida para nuestra evolución. Es crucial vivir en plenitud día a día disfrutando del presente (es lo único real que tenemos), poniendo pasión, intención, disposición y entusiasmo hacía todo lo que nos rodea; y después poder aceptar y asumir que lo podemos perder en cualquier momento.

Además cuando dejamos que lo viejo se vaya lo nuevo aparece, ya que estamos dejando sitio y logramos que entre lo que necesitamos. Con desapego adquirimos la confianza necesaria en nuestro verdadero poder. Cuando descubramos ese poder, él nos facilitará todo lo que deseamos y necesitemos.

Hay que soltar todo! Las cosas materiales, las personas que nos aportan experiencias tanto buenas como las no tanto, los juicios y los patrones mentales. Cuando el apego desaparece las situaciones y las cosas, son libres de fluir a su manera para encajar donde realmente son. Cuando dependemos de él, nos produce estrés, temor, sufrimiento, desconfianza hacía nosotros mismos y dolor. Es él que nos hace perder energía, alegría e ilusión. Es junto con ese deseo de poseer o no perder, él que nos produce esa ingrata sensación de no vivir en plenitud.

Os pongo un ejemplo práctico: Si deseo un bonito coche ese primer pensamiento al final me hace concluir, que seria muy buen planteamiento tener ese coche. Que me encantaría vamos. Cuanto más lo pienso, más lo deseo y más me voy haciendo a la idea de que lo voy conseguir, como sea. Cuanto más mantengo esa idea en mi mente, más pretensiones tengo de poseerlo y más apego me creo con el coche. Tengo tantas ganas que consigo el dinero para comprarlo y me endeudo hasta las orejas. Si hubiera conseguido soltar ese apego en mi deseo de tener ese coche, (más que nada que no tenía el dinero para ello), mi mente hubiera estado libre de esos pensamientos; y hubiera experimentado en la consciencia de que ni un pensamiento, ni un deseo iban a turbar mi paz y esclavizarme de la dependencia emocional, que me ha hecho empeñarme en algo superfluo. En esa tranquilidad hubiera llegado libremente a la conclusión, de que no podía comprar el coche en esos momentos y que mucho menos me convenida endeudarme. Que podía pasar sin él perfectamente. Ahora para más inri me han despedido del trabajo y no puedo pagar las letras del antojo . Pero claro! es que eso es: Mala suerte.

Otro ejemplo con un vínculo con una persona:
Encuentras al hombre o la mujer de tu vida. Nunca habías sentido nada igual. Todo fluye entre vosotros desde el primer momento. Conexión total. Vuestros corazones no laten, galopan al viento y al unísono. Os comprendéis, os ayudáis, lo pasáis genial juntos y os reís a carcajadas. Millones de cosas en común, parecéis dos en uno, como el champú con acondicionador. Tenéis planes conjuntos y os sentís tan dichosos! Pero cuando más feliz te sientes, ella o él se hecha para atrás, le entra el agobio y se le nota. ¿Que es ideal y correcto hacer en esta muy dolorosa situación? Indudablemente dejarle ir. Por mucho que tu corazón se parta, porque o no es su momento, tiene miedos o se ha equivocado dentro de todo esa vorágine de sentimientos. Si le amas de verdad, le dejarás marchar sin presiones. Es casi imposible que no salgan reproches producidos por el desgarro de tu corazón. Pero una vez en calma si lo has recriminado debes pedir disculpas. Si.. Si.

A pesar del dolor debes respetar su decisión y su incertidumbre. De nada vale más que para sufrir el apego que curiosamente, lo pueden tener los dos a lo que representaba esa felicidad. ¿Para que quieres a tú lado alguien que no sabe si te ama? ¿Y si al final te amaba de verdad y te llama más adelante cuando ya has soltado todo tu dolor? Ay! Entonces si que debes tener una seria conversación con tu corazón. Y aquí, ya lo dejo a vuestro libre albedrío porque lo demás sería condicionar. Es algo muy personal que nadie más que uno mismo puede solventar: Si se puede volver a confiar en esa persona o no. ¿Es amor entonces? Me atrevo a decir, que si eres una persona que vive con miedos le rechazarás por el temor a que te vuelva ha hacer daño, y si eres una persona que vive en la verdad de su corazón, por lo menos como poco le abrazarás. Pero no por cumplir que esos son abrazos muy feos. Porque lo sientas de verdad. Ahí lo dejo¡

Desapego es soltar lo viejo sin que lo nuevo no haya llegado aún -Nisargadatta-

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